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Días de pescaRecuerdo una vez de niño, niño; me gustaba ir a pescar con mi madre y hermano, no se, más que nada por estar con ellos, después no tenia paciencia para la espera. Por entonces era demasiado nervioso, impulsivo Tampoco tenía la suficiente sangre fría como para atravesar al gusano de ese modo, así que como el gusano se movía y por su anatomía parecía un animal marino, y de de hecho, pensé (o delire mas bien pero actué como si fuera cierto, como aun me pasa ahora) que si ponían al gusano como reclamo, era porque entendía el lenguaje de los peces, a los que llamaba para pedir auxilio, así que decidí tirar disimuladamente al gusano al agua por un lado, para que se fuera nadando a casa, y el anzuelo sin nada al otro; esperando que no descubrieran mi secreto mis familiares, pero con tan mala suerte, que como tontos hay en todas partes, hasta en el agua, un pez despistado se trago el anzuelo. Quizás pretendía tirar de el como quien tira de la cadena del excusado tras hacer sus necesidades, pero lo cierto es que se enredo de tal manera, que tras tirar yo del cordel por inercia o por sacar un zapato o unas gominolas -en mi delirio de calor y olas- salió el pobre a superficie, desconcertado, incapaz de evitar ruborizarse por el momento intimo en que fue sorprendido, y yo no pude evitar prorrumpir en lágrimas al ver la desesperación del pobre, y se me quedó grabada la cara del animal, que intentaba desesperadamente respirar, (un podo de dramatismo si) así como la de pescadero al que ya no volví a mirar del mismo modo
* Encontrado en internet hace tiempo... ... no recuierdo el autor
Hay sueños gris antiguo repintados en sepia de acuarela. Hay dolores que crean imágenes ficticias difuminadas como recuerdos, ralentizados en la trama de la memoria que recompone nuestro pasado. Como gasa que envuelve los ojos,traslúcida tristeza, filtra y falsea las negras acciones de ayer. Cuando la melancolía es deseada el sufrir place, e inventa hermosuras de olvido y caricias como navaja. Metal ardiente de ciudad vieja. Hay quien se alimenta de pasado y quien lo hace de mañanas. Suicidas e infantes. Resulta más gratificante la quietud moribunda del pasado. Permite cambiar el error y pintar flores de invierno. Futuro como losa sin epitafio, desnuda visión de lo inexorable. Rival que roba el cariño entre mentiras y falsos halagos de inmortalidad. Soberbio me resulta mirar más allá de ayer, vergonzoso oráculo que me miente. Entretanto duermo para inventar presentes que adornen el tapiz trenzado que será la mortaja, crisálida, de mi eternidad. Frases vacías para construir éste personaje fuera de época. Estereotipo inadaptado a los tiempos. Ya no existen damas que, entre velas, peinen los cabellos esperando. Ya no hay amor eterno. Las hadas murieron a la orilla de los ríos secos. Mal lugar es para los duendes el armario, ominoso refugio de tiempos mejores. Alguien debería releer el libro mucho más despacio. La respuesta no es la última página. Cárcel del alma es ésta de vivir en un cuerpo real. No permite volar. Cortaron el viejo roble donde nos reuníamos a contar historias, nunca más volvió a crecer la hierba en nuestros hogares. Y la pureza de nuestro amor se manchó al separarnos dos tiempos, dos lugares y dos mundos. Había un sol que sonreía con colores y montañas antiguas como el saber. Ahora ya no sé volver, no sé si sabría volver. Olvidé cómo se amaba. Olvidé la música que nace del propio mundo. Conozco el odio y la ira, el miedo de la vida amenazada y el sabor de la sangre. ¿Traeremos de nuevo el saber perdido de un tiempo más joven y dulce?. Pero ya no nos quedan ni los cuentos ni la luz que nos habitaba y nos daba la vida. ¿Cómo hallar un camino borrado por las nuevas creencias que olvidan nuestra existencia?. ¿Cómo encontrarnos si ya no nos acordamos de nosotros mismos?. ¿Cómo reconocerte hoy?. Ángeles perdidos. Podridos en la miseria de un vivir aferrados al barro. Ya no queda aire en el que flotar para sentir,ni pensamientos fluyentes que nos arropen. Hemos aprendido a morir para olvidar que olvidamos y sufrimos por perder el recuerdo. ¿Quién pudo ser capaz de robarnos la esencia, la magia?. Cayendo hacia el infierno sin pecar busco algo a lo que asirme en éste infinito vacío, y no tengo más que a mí mismo.
Al verlaAl verla no pudo evitar rememorar aquella primera vez, aunque era como si algo hubiese cambiado, como si ellos ya no fueran ellos, o al menos la unidad que integraron.
Aquella vez en que se amaron resultó una noche mágica en la que los destellos del alba iluminaban por momentos un amor que se debatía violentamente por reinventarse, donde cada cuerpo marcaba sus propias normas y las combinaciones eran infinitas. Manos que buscaban procelosas, explorando nuevos caminos en sinuosas caricias controvertidas. La curva de una cintura, el contorno de un cuello, el escalofrío de una piel tibia que se abandona, con una confianza ciega que solo puede encontrarse en el amor. Movimientos acompasados, el inquietante olor del sudor rayano, el sabor de una lágrima vertida en una lengua que se anticipa. Reglas que cambian, bocas que buscan en la profundidad o en la distancia, límites cuyos contornos se desdibujan en sus comienzos. Nada coincide siendo todo lo mismo; el peso, el olor, el tono de una suplica, los tiempos, las concesiones, la cadencia de los cuerpos... El mar brama, y las olas rompen con furia contenida, embistiendo sobre rocas satisfechas, remontándose acompasadamente, anegándose la orilla del otro lado, del otro lado de la moneda... Hasta que la realidad implota en una esquirla de orgiástico cristal y forma por un instante, con sus herramientas, de manos, ojos y bocas, una figura ritual que trasciende hacia lo eterno, vislumbrándose una realidad que se escapa de nuevo entre oníricas neblinas, - puente que se abre entre ambos lados, sonido de trompeta, saxofón cadencioso. Cárter, con su saxo, en el umbral de la puerta, melodía que busca la novena esfera- y que cede ante los amantes abrazados a los cálidos brazos de Morfeo, que une y separa a los amantes satisfechos mientras se gesta un homenaje a Olivera, por alguien que ya no cree ni en cielo ni tierra y que hace mucho olvido como se arrastra un guijarro, con la punta de la suela .. UNa vida de sueñosConforme van pasando los años los sueños van ganando en matices, verosimilitud, detalles...
Cada noche encuentro un mundo más elaborado esperándome, y cada día me cuesta mas abandonarlo. Al principio eran colores vagos: imágenes mal enfocadas y deshilvanadas en racimos de color. Después el color se fue tornando intenso y con el las imágenes surgieron precisas y certeras. Algunas noches volaba descubriendo nuevos horizontes: Cascadas, lagos, laderas escarpadas, páramos, países por descubrir, islas perdidas en océanos de ensueño… Todo un universo de color se alzaba majestuoso bajo mi mirada extasiada y atenta, maravillándome yo con la belleza de sus formas caprichosas, y contemplándolo todo con la inocencia de un niño sereno. Me case, me divorcie, tuve hijos; colores, músicas, algún grito desgarrador en plena noche… mas mi mirada seguía manteniendo la candidez de un niño al cual le queda mucho por desaprender. El tiempo pasó ineluctablemente. Nació la memoria y con ella el empírico prejuicio. Los recuerdos dentro del recuerdo y dentro de ellos el análisis y la pérdida de la inocencia; desde este paralelo universo a penas relacionado. Las sensaciones se fueron intensificando: la alegría, el dolor, el miedo.., A su vez, fui perdiendo la conciencia entre vigilia y sueño en la memoria común; los recuerdos de ambos mundos se fueron entreverando como en una madeja de colores entretejidos en sutil urdimbre. Me costaba dilucidar la esencia de lo real, si es que esa clasificación aún puede tener sentido en el texto. Me sorprendí varias veces al despertar llorando, mas mi llanto no se interrumpía con la vigilia, si no que se iba enredando en lágrimas espirales sobre las que edificar nuevas madrugadas (…) Locura lo llaman ellos; yo sólo se que quiero seguir durmiendo… Collage
Intento aprehender cuanto pasa por mi mente: Cuarteles, la estatua, novela, llanto …. Imposible, se escapa, abro las manos para cazar sus restos y saco el caza mariposas, se esparcen como bruma, desaparecen. Mirarlos hace que se escondan, solución: disimular el acecho: mirar de soslayo. Se van formando de nuevo, adquieren cuerpo, buscan su forma; se la respeto –no, no los mires de frente- no quieren ser visto, actuarían, forzarían el gesto en caso de ser apresados. Saber elegir el momento y saltar sobre la presa (sobre la idea, sobre el pasado) en el instante preciso, atacar a una significa perder a otra, cuantas perdidas para escribir al banco. Ahora le toca a los reflejos, a la agilidad mental que tanto me falla, amplios límites de mi escasa inteligencia. Estar bien despierto para perder lo menos posible, aunque se pierda casi todo; agarrar un par de jirones y encuadrarlos en una debida forma, encadenarlos entre si, por los siglos de los siglos, arre. ¡El infinito donde hay solo vacío, juego de espejos superpuestos! Construir el molde, buscar un ritmo, torcer la boca sin torcerla demasiado, prepararse para el parto, abrirse de piernas y afrontar el dolor, ¿querías vanidad? aquí tienes tu resultado… ¿Y ahora?: es el momento de las manos; o de la boca -papel o grabadora, renuncio a la tecla -parece que no funcionan, son cómplices callados, pero las obligas y no puedes evitar que tuerzan el gesto al desvelar su secreto. Das prioridad a lo que quizá no la tiene y desechas acaso lo importante. ¿Qué mas da? el experimento es mío, no hay formas preestablecidas ni ningún lugar al que deba llegar, ni tan siquiera lugares comunes, todos lo mas caminos, tan validos como cualquiera aunque cada uno esconda su irremisible perdida, ¡Dédalo, laberintos del corazón, Minos y ego fundidos en impaciente espera! ¡El camino perdido nunca vuelve a ser encontrado por la memoria, así la renuncia se vuelve mas dramática! Renuncia total, infinidad de posibilidades, resultado: solo uno, alternativa: final abierto… todos y ninguno, uno para cada uno, ninguno para todos, ¿qué más da? El recuerdo no sirve, se pierde frescura, la sinceridad del momento. No es rencor, ni en ningún caso odio, tan solo un tenso amargor de estomago. ¿Por qué esta férrea resistencia a mirarlo, esta incomodidad a su lado….? ¿Por qué esta fea costumbre de escribir notas a los lados en los márgenes de una historia que se va escribiendo sola, con su ritmo y hasta su coma? ¿Por qué asaltan ahora estas otras díscolas y envidiosas? ¿Por qué no esperan su turno, aguardando en espera? ¿Por qué deciden salir cuando nadie las llama, habiendo estado tanto tiempo calladas, y apareciendo ahora solapándose unas a otras, negándose, cuando tanto tiempo estuvieron calladas Porque ahora no quieren hacerlo. -Clave del amor, clave de la vida- Y… ¿Por qué marginarlas , apartarlas?, ¿Por qué esta exclusión de ideas en el texto? ¿Acaso la literatura no es pensamiento? ¿Acaso este no es poliédrico resultado de extrañas asociaciones inconexas carentes de lógica? …Esta incomodidad, esta fea costumbre de querer dar forma al vació, transmutarlo invertirlo en su forma, buscando la linealidad y la lógica cuando la linealidad acaso no sea lógica para el verdadero entendimiento. ¡Lógica patológica, alienada, muerta, coro de triste felicidad, desintegración en la unidad!, en lo que debe ser, que acaso fue y será eternamente, la historia nunca tuvo un principio, mas tristemente tendrá final, nada es real, la idea parte de un centro que se diversifica y divaga periféricamente buscando nuevas conexiones… -quizás ¿patológicas?- hasta regresar a lo correcto a lo seguro, al café con leche, -dos rebanadas, el periódico, gracias hijo- Miedo que nos frena, nos detiene, nos atenaza al camino previamente trazado, singladura desleal. -No pases por aquí, ten cuidado, caca -… ¿quién dijo cuidado? … camino sin retorno, el infinito. No, alguien ha vuelto. Después, desechar lo que sobra, como el nombre que ya se intuye…rescribir, reordenar, acotar los bordes del sendero para idiotas… Querer ser entendido y con ello negar todo verdadero entendimiento posible, en caso de comprender, comprenderán a otro que habré dejado de ser yo. Escribir para otros, es como escribir para nadie, el egoísmo ha sido mal entendido. -Evita caminos tortuosos que después podamos volver todos a casa cogido de la mano, seguros.- -Niño no te asomes demasiado, no vayas a caerte.- ¡Vamos idiotas, vamos todos cogidos de la mano! Rota la magia, se acabo el misterio, demasiadas explicaciones, presentada la trama. La trampa, lo que quizás sobre, y acaba prevaleciendo sobre las ideas, o, mas bien los sentimientos, las imágenes, lo que de verdad nos une, e importa, como un anuncio de champú. Absurda linealidad en la que el lector no toma parte, no participa, no inventa ni comparte, simplemente oye el leve arrullo de palabras sencillas que le ayudan a conciliar el sueño, o a concentrarse en lo que de verdad le importa, tareas de excusado, apretones de ultima o primera hora. Distracciones para olvidarnos de lo que estamos haciendo, de que somos: terrenos y humanos, de que no somos divinos, que moriremos. Absurda linealidad, palabras sencillas, best séller, clásicos de nuestro tiempo, solo queremos no sentirnos idiotas ,que nos lleven de la mano, paradoja , solo tratando como a idiotas se evita que se sientan como tal, paradoja, patológica, lógica… ¿Cortazar ?, algo por que negarlo. La originalidad murió hace mucho, el también copió o compartió ideas del que copio que a su vez copio, hasta el infinito… acaso a Dios, acaso a si mismo… No quisiera llegar tan lejos, naturaleza, genoma, todos los caminos conducen a roma , ¿a Dios ? quien sabe, fácil consuelo. Cerebro que escucha y después vomita lo que no quedo del todo digerido en un nuevo intento para entenderlo sobre el papel ordenado… la soledad del lector que busca consuelo y encuentra solo muerte en un mundo en el que los pocos que quedan dejan de ser ellos mismos transmutando sus palabras, buscando arte, lo que son lo son por papel, ¿en persona ? quizás nada .Muerte , diálogos de ultratumba , escatológicas disertaciones, del pasado al papel y del papel a la eternidad … panteísmo, extraña novela inacabada en la que todos quieren participar, intento de aclararse con uno mismo, unidad, extraño concepto, la soledad, el miedo a la incomunicación… solipsismo. Saber que no perteneces a nada, que todo podría ser un invento, un infierno creado por el pensamiento del que no es capaz de ser feliz y se consuela con el dolor como única posibilidad de unión con la vida, último recurso, certidumbre de tu error, primer paso, posibles caminos de locura. Soledad que te lleva a la literatura y literatura que te lleva a la soledad, extraño periplo circular. Cortazar no parecía huir, tan solo entretenerse, curioso como los advenedizos pueden llegar a genios, acaso se precise una distancia, al final él renuncio a seguir su camino ,se agarro a la vida , camino con retorno entonces , peculiar parecido con Joyce. Acaso nada se crea, como en la naturaleza, todo se transforma, nada muere, nada nace… pero entonces… partimos de una materia pre-existente. El primero quizás copio de si mismo y los demás le copiaron para no hacer el esfuerzo. Ordenadores, eso es lo que somos, ordenadores de ideas, compiladores, cada uno aporta su propio ritmo, sus propios matices, añadiendo sus propias vidas a esta novela inacabada: <la historia es una gran novela> -no iba a por ahí, acaso iba por ninguna parte, no iba. Hay caras que resultan familiares aunque nunca las hayas visto y parientes que por más que los mires nunca resultan familiares, acaso debí haber empezado por aquí, quizás este sea el centro de mi… ¿queja? O quizá el centro sea ajeno a mi propio centro, centro de otro <<la sangre hundiéndose con la tierra es lo que da la nueva vida…. Alguna vez una madre y un niño muertos enterrados bajo tierra… finalidad protegerle hasta el ultimo momento… ¿Por qué la dejaste morir sola? ¿Por qué no rezaste por ella cuando te lo pidió, junto a aquella bacinilla en la que había dejado su propio hígado de tanto vomitar, ¿Qué te habría costado renunciar al orgullo, te obligaste a morir con ella, una parte de ti sigue a su lado mientras te abraza en las profundidades de la tierra… te protege de ti mismo , de las verdaderas tinieblas del hombre , del dolor no asumido, del cinismo, de la cobardía , de la carcajada que dejaste en su lecho de muerte. Los muertos no odian pero si nos recuerdan nuestros errores y no marchan de nuestro lado hasta que todo queda resuelto, acaso nunca… entiérrala de una vez, escapa, reza por su alma aunque no compartas el credo, llórala emprende el camino de regreso>> ¿Donde comenzó todo? ¿En la novela, en el recuerdo, en la fantasía, en mi incapacidad para escuchar hasta por escrito…? Necesidad de aportar, de callar, de solapar… El hombre nunca nace en su propia familia si no que ha de buscarla durante su vida, nunca, siempre, palabras rotundas, el ahora debe serlo por fuerza, tajante, seco ,vivir cada instante como si fuera cierto, no existe la contradicción , existen instantes distintos, distintos planos de realidad, aunque cada uno en su naturaleza sea cierto. <Vivir la mentira hasta convertirla en realidad> pero, saber elegirla, construir el futuro cada día, cielo e infierno parten de una decisión personal, afrontar el ayer con plena conciencia en el mañana. Cuidado, se termina consiguiendo lo que se busca, <vivimos en el universo que somos capaces de imaginar>verdades de infancia, primeras lecturas, consolidadas como ciertas, a estas alturas incuestionables. Infancia: etapa en la que aun no podemos dudar, no estamos preparados. Pensamientos ajenos como siempre, aunque no carentes de cierto control de cierta voluntad auto impuesta Siempre me sentí adoptivo, apátrida desubicado, no tolero su sonrisa acaso porque me veo en ella, me aborrezco, lo aborrezco, debo abandonarnos. -Curioso, ¿Por qué la mayoría creemos que lo que está escrito siempre es cierto, lo fue mientras se escribía, aunque fuera un artificio del sujeto que se transmuta, pero ¿prevalece después? no siempre. Prisma de personalidades que nos forman o que pudieron formarnos.- La moral es un invento, -.súbete por encima de ella, mátalo si en tu mente estorba , despídete en la distancia , no vuelvas a verlo, a verte- la tradición es una mentira, construiré un futuro lejos de nosotros, tendré que marchar de nuevo aunque ya haya partido previamente. Y en el otro mundo… quizás le mate para reencontrarme con ella. -Ya has partido hace mucho, pero solo desde un plano físico, ahora toca volar lejos, desparramar tu cargado lastre sobre el camino y olvidar ciertos recuerdos- No, olvidarlos no , nada de tapar , aceptarlos <la forma de matar a los monstruos es aceptarlos > tender las alas al viento y no volver a mirar atrás , para no convertirnos en estatuas de sal. Sus ojos en los míos, mis ojos en los suyos, el tiempo es extraño, sus bordes difusos y sus imprevistos giros que hacen renacer la memoria perdida, repitiéndose ciertos episodios. ¿Cuantas veces habrás muerto ante mi, antes y después de tu verdadera muerte? Los deseos se convierten en tormento, el amor es un juego de deseos contradictorios y nunca reconocidos. Acaso mueras infinitamente ante mis ojos para renacer durante mi muerte, los repliegues impiden traspasar tu secreto, mas cuando una parte de mi impone lagunas de silencio ¿Por qué se negara esa parte al recuerdo? ¿Qué es lo que esconde , que sucedió realmente? ¿Acaso…, no, eso nunca, eso no pasara ni esta pasando, tus ojos, a través de él no son reflejo, tan solo un extraño amargor de estomago , no le des mas vueltas, fue él… La ciudad olía a mierdaLa ciudad olía a mierda, mierda de cañerías mal reparadas, de humo, de automóviles, de recodos deleznables, de animales, de podredumbre, de mentiras, de ascensores y de miedos. Mientras caminaba por aquellos parajes que me habían visto nacer, dudaba de si era la distancia prolongada en el tiempo y en el espacio, la que me había permitido discernir la putrefacción de aquel lugar -con su característica pestilencia- o si ese aroma era el resultado de la descomposición a la que estaba siendo sometida la ciudad, al igual que mis propios órganos, en un proceso tan reciente como acelerado, que abocaba tanto a la realidad como a mí, a un fin cercano. Recorriendo aquella capital, pude comprobar como cada arrabal se relacionaba con una parte de mi memoria. Es como si aquel lugar se hubiera convertido en mi propio cuerpo. Cada barrio que recorría correspondía con una parte de mi vida, cada avenida, pared o lugar, tenía el poder de evocar un fragmento de mis recuerdos. Aquel olor fétido debía por tanto provenir de mi mismo, algo se debía estar pudriendo en mi interior. Quizás deberíamos pasar cada etapa de muestra vida en una zona distinta, de forma que en nuestra vejez pudiéramos recorrerla en sentido inverso, acabando nuestra singladura en nuestros inicios, en la infancia, recordando aquello que fuimos, que pudimos ser y lo que dejamos en el camino y ya habíamos olvidado. De igual modo, cada fase de mi vida se ha desarrollado en una parte distinta. Viajando por aquellas avenidas, fue fácil navegar por el interior de mi memoria, mi anatomía. Aquellos barrios donde transcurrió mi infancia, juventud y madurez; lugares donde conoció el juego, el amor, la mentira, el miedo, la soledad, el éxito y el fracaso; estaban a solo un paso. En mi caminar, pude comprobar como habían edificado sobre los rescoldos del pasado, como habían asolado manzanas enteras en un intento de modernidad, construyendo aquellos enormes centros comerciales sobre los cadáveres de nuestra memoria. Pude ver turbas caminando por calles impregnadas de comercios, cuya única finalidad y sentido era consumir, multitudes de jóvenes mantenidos por un sistema cimentado en la explotación de aquel al que no vemos, sustentados por un dios con los pies de barro. Una forma de vida donde la felicidad no consiste en ser sino en tener, donde se ha perdido el norte al igual que al individuo; en un proceso que nos lleva hacia la modernidad, hacia el "progreso”, pero, ¿hacia donde? Quise huir rápidamente de aquellos vericuetos, de aquella prótesis de mi memoria, de aquel postizo que nos habían colocado y habíamos aceptado como cierto. Entonces, asustado y temeroso, como tantas veces a lo largo de mi vida, quise esconderme, refugiarme y que alguien me abrazara, y recurrí a la calle de los sueños y las utopías, a aquella parte de la ciudad y de memoria que me había ayudado a evadirme de la realidad en momentos difíciles, en los que aun no había conocido la literatura como forma de huida hacia el país de los sueños y las mentiras. Aquella zona ya no existía, al igual que ya no existía la esperanza en mi interior, habían derruido el cine donde pasé tantas tardes de infancia y juventud, había perdido su batalla frente al centro comercial que habían colocado a apenas una manzana. Había ganado la modernidad frente al pasado, lo artificial frente a lo natural, <el plástico frente a la cerámica>... He decidido acabar mi camino en este solar abandonado. Terminaré allí donde empezaron mis sueños. Espero que cuando mi cadáver sea descubierto por las autoridades comprendan que cada vez que deciden derruir una zona y suplantarla por alguna prótesis, están acabando con una parte de la memoria colectiva, que con cada solar construido sobre las cenizas del pasado, ayudan a edificar un pueblo sin memoria. Un pueblo sin pasado, es un pueblo sin presente y por lo tanto un pueblo que carece de futuro…. (primeros textos; recuperado de un antiguo disket) Kevin Carter
En 1994. .. Kevin Carter ganó el premio Pulitzer de fotoperiodismo con una fotografía tomada en la región de Ayod (una pequeña aldea en Sudan), que recorrió el mundo entero ... “Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla. La odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña”... Cuatro meses después, abrumado por la culpa y conducido por una fuerte dependencia a las drogas, Kevin Carter se quitó la vida. (Pendiente)Decían que le bastaba con mirarte unos segundos para augurar como seria tu muerte... Nunca creí en estas historias; menos aun en esos exhibicionistas circenses que por un par de monedas -según su animo- te decían aquello que querías, o no querías escuchar. Resulta cómico lo fácil que resulta engañar a aquel que se engaña a si mismo, de igual modo que fácil es perderle el respeto a quien no se respeta en absoluto Un par de lugares comunes, una mirada penetrante, un pase de chistera, y tras el vago escepticismo inicial, ya es tuyo. Si algo decían que llamaba la atención de él, de Carlos, es que ni siquiera creía en si mismo, en esa extraña habilidad que tomaba a broma mientras jugaba con las palabras que dejaba fluir ante tu asombro como haría un niño, reposando sobre ti sus apasionados ojos cansados. Si algo he aprendido con los años; es que solo se puede tomar en serio a las personas que no terminan de tomarse en serio a si mismas, y huir de aquellos que quieran darse una trascendencia excesiva, y no sepan reírse hasta de su sombra Nada se sabe ni se supo realmente sobre él, menos aun hoy día, que su historia ha ido creciendo de boca en boca, y han terminado por contarla aquellos que como yo nunca llegásemos a conocerle más que a través de los ojos de otros; entre retazos de suspiros y confesiones, de quienes aun conociéndole, posiblemente nunca llegaron a comprenderle, y con sus historias nos dejaban después debatiéndonos entre la realidad y el mito como en nuestras propias vidas, esforzándonos inútilmente por intentar lo que otros no pudieron en su momento, acaso por falta de distancia, acaso por miedo. Todo daría comienzo, una tarde de verano. A él por entonces le bastaba con alzar una mano con todos su deditos extendidos, para responder a los ocasionales invitados cuando querían saber por sus años, mas esta vez, a la curiosidad de Mariano no siguió la habitual respuesta, sino que le precedió preguntándole a su vez que por qué se estaba ahogando -Es por las brazadas en la piscina- alegó -que ya no soy un muchacho- -No, no es por eso- porfió obstinado y sentencioso- te estas ahogando- Todos rieron ante semejante dislate, mas no reirían tanto cuando a la mañana siguiente tuvieran noticias de que amaneciera “ahogado” por un infarto que padeciera durante el sueño, alargándoselo así infinitamente, mucho menos aun la mujer de Mariano, que nunca pudo perdonárselo por más que se repitiera hasta el ultimo instante que era solo eso, un niño, -un niño si, pero del diablo-. Tampoco reirían días después, cuando uno de sus hermanos mayores preguntase por Mariano, y Carlos le respondiera que se había ahogado y por eso ya no vendría más a darse baños. Sus padres, entre estupefactos y horrorizados, intentaron hacer oídos sordos a aquellos comentarios recurriendo a un silencio incomodo, estimulando así la fascinación de Carlos por aquel enigmático asunto soterrado. Pero tendrían tan mala fortuna que el suceso volvería a repetirse una vez tras otra, y una vez tras otra evitarían el tema obstinadamente a lo largo de los años, convirtiéndose esta en una situación mucho más frecuente e incomoda de lo que hubieran deseado y que no solo no remitiría con la llegada de la edad adulta, como tantas fiebres pasajeras, sino que mas bien se iría intensificando. Su padres terminaron por aceptarlo, rendidos ante el encanto de su mirada hipnótica, no así el resto de la recelosa comunidad en que vivía, que no llegarían a apreciar la calidez de los ojos de aquel al que considerarían como a un siniestro invocador de sombras.
No todos querían escuchar vaticinios, tampoco una vez formulados los aceptaban de buen grado, menos aun eran capaces de sobreponerse al miedo que les causaba aquel que los profería, resultándoles difícil discernir después hasta donde llegaba él y hasta donde la muerte misma a la que quedaba injustamente ligado. Tampoco comprendieron que para Carlos era solamente un juego en el que participaba solo cuando le pedían que lo hiciera, inocentemente, sin mas intereses que los mostrados. Terminaron así por temerle de un modo irracional, como se teme a aquello que no se conoce o no quiere conocerse, pesando mas la superstición que la razón como en tantos otros casos, Ni tan quiera reconocían sus propias impresiones abiertamente, y enmascaraban sus recelos entre lisonjas y falsos afectos, culpándolo sin embargo de cada muerte que se producía, cuando si de algo fue culpable, fue de su propia inocencia, la candidez de un niño eterno que paradójicamente no parecía ser capaz de ver mas allá de lo inmediato. Carlos decía que no era magia, que era simplemente por el color de la piel, por la mirada… que la muerte se manifestaba muchos años antes de que se presentase por completo, había indicios claros aunque para el resto no lo resultaran tanto salvo cuando eran ya evidentes, que estaban ahí, como agazapados, a la espera de su ineludible oportunidad funesta. (Quizás pudo ser un gran medico, pero terminaron por convertirlo en un mago ) De si mismo decía que o bien seria el alzeimer o una cáscara de plátano lo que se lo llevaría de este mundo, ya que su vida se había debatido siempre entre lo trágico y lo cómico, y no sabia como se decantaría EN El patetismo del ultimo instante. Pero lo cierto es que él que vaticinara todas las muertes de la comarca murió de improvisto, sin conseguir augurar la suya propia, abierto en canal con una puñalada que se extendía desde el paladar hasta la pelvis, pendiendo de un balcón de la vieja plaza publica, desde donde se asomaban sus ya apagados veintitrés años, hacia los que dirigieron la mirada los atónitos vecinos entre escandalizados y satisfechos, creyendo que por un tiempo quizás podrían burlar a la muerte |
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