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    ¿Qué culpa tendría el gato?

    -Es una técnica de relajación, mira, veras, respira … así, con la parte superior, lenta pero profundamente, con el ennnn pecho- Entonces por fin llegó el tan esperado momento y el botón de su ceñida blusa salió disparado alcanzando a un pobre transeúnte, y rebotando sobre el ojo de un triste gato que pasaba por allí, regalando a los míos con toda la exuberancia de sus generosas formas- -¿Ves? Ya me he relajado, no podía con tanta tensión nerviosa-

    (Ficción, realidad, ojala el botón no se hubiera resistido de ese modo tan inmisericorde, cada día soy mas vulgar, un día terminaré por ser humano (no por dios justificarse no , eres un guarro, sin más))

    Idea para un corto (preborrador)

     
    (Aun no se como hacerlo)
     
    Distintas personas caminando sobre las que se centra la “acción“ en diferentes partes del mundo. Juego de imágenes rápido, desconcertante, fundidos, continuo cambios de personaje y escenario, subtítulos para las distintas lenguas: Munich, Paris, Venecia, Asturias, Grecia, India, Londres, malecón cubano, Sudáfrica …

    Es de noche -creo- caminan solos algunos, otros acompañados, pero aun así es como si permanecieran aislados, incomunicados, ajenos …
    No serán mas de diez personas; especiales, cada uno a su modo. Sus rostros están marcados por la alegría y la tristeza; la ilusión y el desengaño … sumergiéndose en dichas sensaciones con idéntica entrega. Parecen a merced de sus emociones, van y vienen a destiempo, como una marea en que se vieran inmersos, atrapados.

    Hombres y mujeres, algunos de gestos vivos, otros apagados, pero todos con una fuerza especial en la mirada, en el brillo de sus ojos. Con edades comprendidas entre los 20 y los 43 años.

    Calles de distintas ciudades, diferentes condiciones sociales, indumentarias, modos de caminar …. Deambulan con la mirada perdida en el pavimento, arrastrando los pies, las palabras, como un zapato viejo … emitiendo cada uno un sonido diferenciado: sus respiraciones, sus pasos, sus discursos aparentemente arbitrarios, hablando como para si mismos o para nadie.
     
    De fondo el trafico, los cláxones, personas desdibujadas que salen de fiestas dispares, algarabía popular intercalada con silencios y sofocada por el sonido de sus propias respiraciones, a ratos entrecortada a ratos acelerada, y por sus pasos al caminar rebotando inmisericordemente contra el embaldosado.

    Aparece uno, otro, se hace mas lento el cambio de escenario, se funden las imágenes de todos ellos a la vez, momentáneamente, aunque sea tan breve que no se consiga dilucidar nada en ello.

    Tienen en común el modo de mirar, de no hacerlo, una cierta tristeza en los ojos. Perdidos, melancólicos, sonríen a ratos, a ratos están tristes, apagados o vivos, oscilando como títeres movidos por fuerzas secretas de hilos no visibles …

    En lo más profundo quieren seguir adelante, buscan una oportunidad de acercamiento o huida, proyectados hacia el futuro como tras una zanahoria que intentasen aferrar y se les escapase a cada momento. Pero adelante, siempre adelante, avanzando tímidamente, hacia ningún lugar o cualquier sitio. Soñando con que la realidad por fin tiemble y se deslice el falso decorado como la careta de un cínico agazapado en su papel de nada me importa, desapareciendo los decorados, el artificio que daría paso a la luz que se filtraría a través de las paredes de un teatro imaginario que se iria derrumbado a cada golpe de luz, en una mascarada de colores tenues que a veces no deja espacio para la vida, con esas mismas tonalidades ocres que a veces se ciernen sobre todas las calles del mundo.

    Proyectados en momento por si mismos, en otros por la propia inercia de un camino en que no encuentran apeaderos para la vida, adelante, siempre adelante, caminando sin descanso.

    De pronto aparece la muerte en escena, como una opción del camino de estos diez personajes: un tranvía, un puente, un hombre que mira de un modo inquietante a uno de los personajes y ninguno puede evitar un escalofrío que se abre paso entre los labios provocando un temblor involuntario.

    Sutiles cambios de ritmo en sus pasos, se muerden el labio inferior, dudan, quedan a punto de detenerse pero siguen adelante, siempre adelante, moviéndose como impelidos por un impulso sutil, ajeno, oscilando en su trayectoria hacia izquierda y derecha, trazando círculos imaginarios en su movimiento.

    El discurso empieza a ordenarse, las palabras que profieren empiezan a tomar forma … sus vidas al unirlas, como las piezas de un puzzle infantil que se enlazan en la mente del espectador que es donde realmente se crea la historia, a ratos clara, a ratos equivoca, desenfocada como un sueño olvidado, como la realidad de todos ellos que esta ahí, pero por más que se esfuerzan en agarrarla se esfuma entre los dedos de sus manos como niebla.

    Alguien sale del trabajo tras terminar su turno como vigilante nocturno a tenor de su indumentaria, otra llega a una fabrica, otro trajeado llega a una habitación de hotel solitaria , otro a casa de sus padres tras despedirse de su pareja, una mujer con su esposo franquea el umbral de su hogar, otro llega a una cita con un amigo …

    Nada es tan evidente como ahora al explicarlo, (aunque quizás ni siquiera ahora se entienda porque igual no haya nada que entender) Forman parte unos de otros y no lo saben ni lo sabrán nunca, están conectados, como en un hormiguero monstruoso que nunca verán en su totalidad.
     
    Se funden las imágenes, el particular sonido que emite cada uno con sus pasos y sus respiraciones, se entrecruzan y de pronto se torna en melodía al unirse, aquella misma que se intuía antes a ratos, una canción sencilla, sutil, que les acompaña mientras dan los últimos pasos que los separan de su destino cotidiano, tantas veces repetidos y que aceptan con una mezcla de resignación y esperanza.

    Llegan finalmente, uno de ellos a su habitación de estudiante ocasional, está solo, se tumba de costado en la cama, enciende la radio, empieza a sonar de nuevo la misma melodía pero ahora está acompañada por letra, constituida por las palabras extraídas de sus “discursos” anteriores, la misma que han creado entre todos aunque no lo sepan ni lo sabrán nunca. En la radio en el cine, en el trabajo … tumbado se abraza a si mismo cruzando los brazos con fuerza, se le escapa una lagrima, se les escapa a todos ellos. Después sonríen, tiemblan débilmente y tras apagar la luz de la mesita de noche termina la canción y queda un fundido en negro, escuchándose un ultimo suspiro conjunto y acompasado...
     
    FIN